* En las últimas semanas se ha venido discutiendo sobre la coherencia ideológica o no del APRA en la actualidad a partir de las disputas internas en la candidatura de Mercedes Aráoz. Mi impresión, desde el punto de vista académico, es que no hay contradicción en cierto sentido. Haya de la Torre pensó en un partido burocrático guiado a la toma del poder del Estado, para lo cual se debía conformar un "frente único". Como bien sabemos, la definición del partido burocrático es la de un partido que busca obtener caudal electoral, posiciones en la función pública y hacer que la maquinaria estatal, efectivamente, funcione. El discurso podrá ser antiimperialista, nacionalista o (en la presente coyuntura quizás) imperialista (pro TLC's). Pero lo que el APRA no puede dejar de ser es una burocracia partidaria en busca del poder político. La toma del poder del Estado en manos del partido es un paso ineludible, pero para ello los discursos y los recursos ideológicos pueden ser de lo más variopintos y acordes a las necesidades coyunturales (momento "revolucionario", lo llamaría Lenin). He ahí el punto principal de batalla teórica e ideológica que libro con José Carlos Mariátegui.
Pensamiento Político Peruano (UARM, 2010-2)
Por: Carlos Eduardo Pérez Crespo
Clase 2: El pensamiento político-social 1: El antiimperialismo y el APRA.
1. Sobre el Antiimperalismo y el APRA
Estudiamos el pensamiento de VRHDR para ver cómo en él se presentan los siguientes puntos que ya se anticiparon con el positivismo en el Perú: a) planteamiento de los problemas políticos desde los fenómenos sociales y económicos (lo que “es”); b) análisis de lo político desde la estructura social y económica (debido a su fuerte influencia marxista); y c) el análisis del Estado desde la conformación de las luchas de clases.
Haya define al APRA como la Alianza Popular Revolucionaria Americana y plantea desde las primeras páginas la lucha contra el imperialismo, pero hace la salvedad de que se trata del imperialismo yanqui porque este representa la forma de expansión capitalista por antonomasia. Esta postura política está muy influenciada por las críticas de la presencia norteamericana en el gobierno de Leguía. Se plantea al APRA como un Frente Único, lo que en ciencias sociales ha sido considero como el intento de construir un partido nacional popular (Germani) que moviliza a las masas, tiene un líder carismático y plantea la figura de la industrialización por sustitución de importaciones. Los orígenes del populismo planteado de manera orgánica pueden encontrarse, por tanto, en este texto de Haya de la Torre.
Al igual que Marx, Haya reconoce la figura de la lucha de clases, pero señala que esta no se desenvuelve en el Perú entre la burguesía y el proletariado, sino entre las clases oligárquicas y terratenientes que son aliadas del imperialismo yanqui, por un lado, y las clases populares afectadas por esta alianza, es decir, las clases medias y populares latinoamericanas.
Los 5 puntos de acción del APRA son: a) acción contra el imperialismo yanqui, 2) Unidad política de AL, 3) Nacionalización de tierras e industrias, 4) Internacionalización del canal de Panamá, 5) Solidaridad con los pueblos y clases oprimidas del mundo.
Sin embargo, ante estas propuestas se produjo un debate entre la postura de Haya y el de los comunistas, en donde Haya reclamaba las peculiaridades de AL y la necesidad de un partido nacional popular que lograra articular la lucha antiimperialista sin caer en la égida de la Tercera Internacional. Ahora bien, es sabido que después de la revolución bolchevique en Rusia los comunistas se reunieron en distintos congresos internacionales entre 1919 y 1920, en donde se trató el tema de cómo expandir la revolución más allá de las fronteras de Rusia, por lo cual se apoyaron los movimientos revolucionarios en Alemania y Polonia. Sin embargo, ante el fracaso de estos y la excepcionalidad Rusa, la Tercera Internacional se conformó en 1921 con la finalidad de la suprimir el sistema capitalista, establecer la Dictadura del Proletariado y la República Internacional de los Soviets y abolir las clases y la realización del socialismo. En ese sentido, estos puntos eran dirigidos y promovidos desde Moscú.
En ese sentido, Haya de la Torre plantea que las dos críticas fundamentales hacia la creación del APRA fueron: a) el APRA como frente único está de más porque esa labor la cumple la liga antiimperialista panamericana de las Américas y b) como partido también está de más porque ya existen los partidos comunistas para cumplir dicha tarea política.
Haya refuta estos puntos diciendo que a) en AL el capitalismo no es la fase primigenia del imperialismo, sino que más bien esta está siendo introducida por el imperialismo. Esta postura discrepaba con uno de los principales lineamientos dados por Lenin en Moscú, en el cual se situaba que el imperialismo es la fase superior del capitalismo moderno. En ese sentido, Haya menciona, al igual que Marx y Engels, que el Estado en AL es un instrumento de dominio de clase al servicio del imperialismo, no de la burguesía nacional que no existe del todo o es demasiado débil aún en AL.
Por otro lado, Haya sostiene que el partido comunista es un partido de clase, que es la clase proletaria. En cambio en AL, en donde no se tiene una sociedad industrial, cabe el replanteamiento de esta perspectiva. No obstante, es importante resaltar que Haya también está pensando la lógica de los partidos políticos en términos de clases sociales, ya que a pesar de no ser el partido obrero, es un partido de las clases agrícolas y urbanas, es decir de los campesinos y las clases medias. Es bien importante notar cómo en este contexto no se entienden los partidos como aparatos autónomos o como maquinarias para obtener el poder político, sino como vehículos de las luchas de clases en la estructura social. Al respecto es bien importante tomar en cuenta los enfoques de Lipset y Rokkan sobre la conformación de los sistemas de partidos a partir de los clivajes sociales. Pero ante la falta de un claro clivaje social, el APRA es planteado como un Frente Único, en donde se aglomeran las distintas clases sociales a partir de la bandera de la “unidad”.
Seguidamente, Haya postula que el imperialismo destruye a las clases medias, pero al mismo tiempo esto hace que estas tomen más consciencia de clase sobre lo perjudicial del imperialismo yanqui, ejerciendo una reacción y protesta. De este modo, si las clases medias son un actor fundamental, haya propone la idea de una alianza entre las clases sociales para establecer el frente único. Ante esto surgen las siguientes interrogantes: ¿pueden las distintas clases sociales establecer alianzas políticas? Marx había mencionado que entre las clases medias (pequeño burguesas), los campesinos, los proletarios y los burgueses existen diferencias notables en las finalidades políticas que persiguen (ver el 18 Brumario). Entonces, ¿Hasta qué punto era realista la propuesta de Haya?, partiendo del hecho de que su análisis también se basa en las clases sociales que entran en conflicto por intereses económicos antagónicos.
Ante esto Haya propone la toma del poder del Estado, al cual considera el instrumento de dominación burguesa, pero al mismo tiempo ve en él la única forma de obtener el poder político y la posibilidad de unificar las confederaciones de trabajadores, campesinos, estudiantes, etc. Asimismo, para este fin es importante contar con los aliados antiimperialistas en distintos frentes, como los intelectuales de los mismos países imperialistas que son conscientes del sometimiento de AL. Para esto Haya también propone la idea de un nacionalismo económico, lo cual solo sería posible por la consciencia de clase de los sectores medios y el frente popular.
2. La toma del poder del Estado
Ante esto Haya propone la toma del poder del Estado, al cual considera el instrumento de dominación burguesa, pero al mismo tiempo ve en él la única forma de obtener el poder político y la posibilidad de unificar las confederaciones de trabajadores, campesinos, estudiantes, etc. Asimismo, para este fin es importante contar con los aliados antiimperialistas en distintos frentes, como los intelectuales de los mismos países imperialistas que son conscientes del sometimiento de AL. Para esto Haya también propone la idea de un nacionalismo económico, lo cual solo sería posible por la consciencia de clase de los sectores medios y el frente popular.
Ahora bien, un punto interesante con respecto a la toma del poder del Estado es qué características tiene este. Al respecto Haya menciona que se trata de construir un Estado antiimperialista, lo cual significa un Estado que sea nacionalista y que reorganice el trabajo. Sin embargo, el punto polémico con los comunistas está en que Haya también propone desarrollar el capitalismo estatal, lo cual nos lleva a preguntarnos si es que este no será también un nuevo tipo de opresión social hacia las clases proletarias o populares. Al respecto, Haya se defiende mencionando que se trata de seguir el caso mexicano, el cual supuestamente habría sabido conjugar capitalismo de estado, movilización de las clases populares y una agenda económica nacionalista de industrialización por sustitución de importaciones.
Finalmente, Haya no desarrolla con profundidad el problema del indio y de las clases agrícolas. Sin embargo, sugiere en las últimas páginas del libro que ellos mantienen una forma de organización social y productiva que ha sido heredada desde el incanato, por lo cual ellos también pueden unirse a la lucha contra el imperialismo que destruye esas formas tradicionales de organización social y económica.
La pregunta que también queda suelta es si el mismo Estado que propone Haya no mina esta misma forma de organización social. Al respecto, Mariátegui responderá a la postura de Haya atacando por el flanco de cuáles son las características propias de la explotación indígena en el Perú, atendiendo no sólo a los factores internacionales o estatales de la lucha antiimperialista, sino a las condiciones estructurales económicas y sociales que ha ido arrastrando el Perú desde la colonia.
El debate, por tanto, se centra en cuáles son los factores políticos-sociales que determinan el fenómeno de lo político en el Perú.


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