lunes, 10 de enero de 2011

LOS ORÍGENES DEL PENSAMIENTO POLÍTICO-SOCIAL EN EL PERÚ

1 comentarios


Pensamiento Político Peruano (UARM, 2010-2)

Por: Carlos Eduardo Pérez Crespo
Clase 1: Introducción, Positivismo en el Perú y González Prada.

I. Introducción

Partimos del supuesto de que para entender el pensamiento político peruano de Haya de la Torre y JC Mariátegui debemos tener en cuenta tres cuestiones fundamentales: 1) la pregunta de investigación, 2) los conceptos, 3) el enfoque teórico, 4) las hipótesis y 5) las conclusiones.

Sin embargo, para abordar fenómenos ideológicos (Manheim) como el fascismo no podemos establecer este orden, ya que no son planteamientos estructurados, sino que se encuentran como símbolos y manifestaciones culturales de una época respectiva. Por esa razón, para analizar estos apelaremos a sus discursos, iconografías y manera como ellos crearon su identidad como oposición a los proyectos aprista y comunista. En ese sentido, es importante hacer la distinción entre el “pensamiento político-social” y los “fenómenos político-ideológicos”. Un ejemplo de esto es la distinción entre el liberalismo como pensamiento sobre lo político y el autoritarismo como fenómeno cultural y social.

Para estudiar el PPperuano debemos partir de la idea de que aquí el pensamiento político está ligado al pensamiento social ya que al pensar la política se piensa también la cultura, la economía, la historia, etc. En ese sentido, la política no se considera como algo autónomo o como una variable independiente, sino más bien como la parte de un todo social. Asimismo, el PPperuano está influenciado por la vena positivista que se introdujo a finales de los noventas en el s. XIX.

II. Positivismo en el Perú

Pablo Quintanilla ha descrito cómo el positivismo “se caracteriza por la desconfianza que muestra hacia el discurso metafísico y por su admiración hacia el pensamiento científico”, tales como el de los filósofos Hobbes y Bacon. De este modo, se rechaza la metafísica, el empirismo y se asume una visión evolucionista de la historia. Comte, por ejemplo, planteó el rechazo al conocimiento especulativo y trascendente, lo cual podía dar cuenta con mayor rigor y cientificidad las leyes que controlan y dominan la sociedad.

El positivismo, llamado también “filosofía positiva”, estudia los diferentes fenómenos pero intenta integrarlos en un todo unitario que permita explicar y predecir dichos fenómenos sobre la base de regularidades (Quintanilla 2010: 39). De este modo, se trata de trasladar el modelo del estudio de las ciencias naturales al del comportamiento social. Por eso Comte supuso que detrás del devenir histórico de las sociedades existen leyes inexorables que explican el comportamiento humano. Esto puede acercarse a la concepción de la historia que plantearon Marx y Engels.

En el caso de América Latina el positivismo fue una filosofía importante que cobró mucha fuerza a finales del s. XIX, apareciendo como una respuesta a los problemas post-independencia. En el Perú fue introducido en 1860 pero alcanzó mayor notabilidad después de la Guerra del Pacífico. Por eso Salazar Bondy y David Sobrevilla consideran errado hablar de filosofía en el Perú antes de 1880, ya que esta apareció con el positivismo.

En el plano universitario el más notable positivista fue Gonzáles Prada por su rechazo a todo saber ligado a la metafísica y la religión. Pero también Javier Prado, quien escribió “El mundo positivo en el derecho penal” (1890) en donde desarrolló una dura lucha contra la metafísica, asumiendo la visión dualista kantiana del “en sí” y “lo que parece”. Sin embargo, en el Perú todos los positivistas estuvieron más cerca de Spencer que de Comte, el cual tenía una visión más evolucionista y selectiva de la naturaleza. Esta generalidad del positivismo de Spencer, recogida en el Perú, posibilitó que a inicios del s. XX los filósofos se alejaran de positivismo. Este el caso de Jorge Polar, quien consideró al factor religioso como un “absoluto” que no puede reducirse a los métodos ni a las concepciones positivistas.

De este modo, el alejamiento del positivismo en el Perú dio pie a una reinterpretación del espiritualismo. No obstante, “el positivismo no desapareció por completo en el Perú, sino que se transformó y diluyó en otras posiciones, liberándose de algunas taras y paradojas, especialmente las reductivistas, pero a su vez fue influyendo en las posiciones filosóficas que le sucedieron, en muchos casos enriqueciéndolas. De este modo se mantuvo vivo en algunos supuestos no cuestionados del espiritualismo, aunque estuvo presente con más claridad en el marxismo, cuya epistemología y concepción determinista de la historia son duramente deudoras del positivismo” (Quintanilla 2010: 129).

Asimismo, las ideas liberales en el Perú también fueron deudoras del positivismo, ya que se enfatizaron ideas como la separación entre la Iglesia y el Estado y las distintas formas de secularización de la vida pública. Del mismo modo, también fue una búsqueda de un proyecto unificador y nacional que enfatizó mucho el rol de la educación en el desarrollo de la sociedad.

Es desde esta perspectiva que trataremos de ver cómo las ideas positivistas sobre la política y lo social pueden rastrearse en pensadores como Haya de la Torre y J.C. Mariátegui, a pesar de que en ellos también existe una dimensión religiosa católica (Klaiber). Sin embargo, lo que nos interesa resaltar es cuál es el método y los fundamentos metodológicos por los cuales se piensa lo político en el Perú de inicios del s. XX.

One Response so far.

  1. Juan ninaquispe says:

    Publique algo de ese genial filosofo peruano, Ricardo Paredes Vasallo. Yo busco sus libros, especialmente: LA PLAGA HUMANA y LOS CHOLOS Y EL PODER.
    Usted derrepente los tiene y puede publicar algo de el.
    Juan Ninaquispe

 
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